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Este Guayanés bañado por el río padre de Venezuela, El Orinoco, nació hace 27 años en la histórica Ciudad Bolívar, antigua ciudad Angostura, donde nuestro padre de la patria Simón Bolívar presentó aquel memorable discurso de Angostura; y hoy hace 193 años más tarde celebra la segunda medalla de oro alcanzada por nuestro país en la historia de los Juegos Olímpicos.
44 años debieron pasar para que nuestro país subiera a lo más alto del podio a uno de sus hijos e hiciera sonar las notas del Gloria al Bravo Pueblo en el máximo evento deportivo multidisciplinario. Sin duda que ese primero de agosto ya está inscrito como una fecha célebre tanto para nuestro país como para el esgrimista Rubén Limardo.
Esa mañana me desperté tranquilo, me paré en el espejo y me dije hoy es tu día campeón, sal a colgarte esa medalla, estás bien preparado, tienes las herramientas para buscarlo y así fue... Salí al entrenamiento y estaba tranquilo. Me gustaron unas palabras que me dijo el esgrimista de kazakhstan y quien enfrentó a Silvio Fernández cuando veníamos hablando en el bús... Me dijo hoy es un día muy especial, hoy hay que venir como si fuera una competencia normal común y corriente, como si fuera una copa mundial o un campeonato mundial y no estresarse... Eso me terminó de dar la confianza, lo sentí de esa manera y me hizo estar contento y relajado pero siempre concentrado en el trabajo que estaba haciendo.
¿Esa visualización de la que me hablaste hace días a tu llegada a Londres la seguías teniendo?
Siempre la tuve en la mente y te lo puedo repetir como también se los he dicho a todos inclyendo a mi entrenador, sentía que la medalla la tenía muy cerca, la iba a lograr y de hecho fue así. Esta medalla me cambió la vida y creo que es un sueño y una meta lograda, que me propuse desde pequeño y aquí estoy alcanzándola y ahora proponiéndome ser campeón mundial adulto.
¿Cómo viviste cada uno de los combates?
Cuando entré con Ayman Fayez (Egipto) entré un poco tenso por el miedo a no sacar el combate adelante y quedarme en esa primera ronda. Sin embargo la experiencia me dio para resolver ese asalto y gané por dos puntos (con marcador de 15-13)... Después me enfrenté al suizo Max Heinzer que fue un asalto muy duro pero al final lo logré (15-11)... Cuando pasé con el actual campeón mundial (Paolo Pizzo) dije este es mi momento, nunca le había ganado y me había derribado las dos veces que nos habíamos enfrentado. Me mentalicé a darle duro en ese combate como en efecto sucedió, me concentré y me alcé con la victoria (15-12) y confirmé que era el día y lo que faltaba era un par de tableaus más para alacanzar ese sueño y vivirlo con Venezuela.
Qué tanto se vivieron, se sufrieron y finalmente se disfrutaron esas victorias ante el monarca panamericano quien venía de derrotarte en la final de los Juegos Panamericanos en Guadalajara y luego en esa histórica final ante el contrincante polaco?
Disfrute las victorias en una porque venía picado de esos juegos en Guadalajara, pero el deporte siempre te da una segunda opción y esta vez me tocó a mí... Creo que fue más importante porque aquellos eran unos Juegos Panamericanos, aunque para mí todas las competencias tienen el mismo significado y yo salgo a ganarlas todas... Entonces estoy muy contento por haber derribado al norteamericano (Seth Kelsey por muerte súbita y con marcador de 6-5) con una buena preparación que hice en el combate, dominé todo y logré mi tocado con una buena provocación. Al final no tuve problemas con el noruego Bartosz Piasecki quien antes de iniciar el combate me generó mucha confianza cuando me dijo "bueno ya tenemos medalla olímpica ahora vamos a disfrutar y a jugar"... Ahí sentí que él estaba conforme y dentro de mí pensé que yo no estaba ahí para jugar sino para ganar mi medalla y así salió... Aunque ganando 14-7 si puedo decir que me desesperé para buscar el toque que me faltaba, pero gracias al regaño de mi entrenador Ruperto Gascón en la pista, logré mi último toque (15-10 ) y concreté esa medalla para Venezuela.
¿Te acompañó tu entrenador quien es además tu tío, te acompañó tu familia, te acompañaron los atletas desde la villa, te acompañaron esos millones de corazones en Venezuela, pero también dijiste que te acompañó tu madre?
De verdad que sentí el apoyo de toda mi gente. Mi padre no pudo venir y por cosas de la vida creo que fue lo mejor que pudo hacer fue vivirla con gente de Ciudad Bolívar que celebraron, brincaron y creo que hasta lo festejaron mejor que yo y eso es más bonito... Y mi madre que siempre estuvo conmigo en los combates y así la sentía detrás de la pista, y en la concentración también estuvo presente como yo la visualizaba a ella.
¿Además de Venezuela a quien le da las gracias un día después el campeón olímpico Rubén Limardo?
Al Presidente de la República, al respaldo de toda la gente de Venezuela y en especial de mi gente del estado Bolívar, gracias a mi equipo de trabajo, al preparador físico que gracias a él llegúe en óptimas condiciones tras la lesión que tuve a principio de año.
¿Ha evolucionado el deporte en Venezuela desde que tu empezaste hace veinte años?
Te puedo decir con toda propiedad que antes no había el apoyo al deporte y desde que llegó el Presidente de la República eso cambió, no lo podemos negar, yo que tengo ocho años viviendo en Polonia y es gracias a él... Al principio fue duro porque había gente que nos ponía muchas trabas y no creían en mí... Pero le agradezco a esa gente que no creyó en mí porque eso me hizo más fuerte.
¿Venezuela puede llegar a ser una potencia deportiva?
Definitivamente si. Venezuela tiene talento, tenemos minerales, petróleo, hierro, todo lo que necesita un país para llegar a ser potencia no solo económica, porque también tenemos la calidad humana que es lo más importante para convertirnos en una potencia deportiva... Hay talento, tenemos todos los prototipos de personas, y si nosotros seguimos masificando los deportes amateur como lo hicimos con el béisbol, en poco tiempo seremos potencia deportiva y les ganaremos hasta a los estadounidenses... Con mayor organización eso será posible.
Tras compartir una intensa jornada acompañando a nuestro monarca olímpico a visitar los médios de comunicación, ávidos de conocer más sobre su vida, Rubén Limardo nos confirmó que el seis de agosto es la fecha prevista para su regreso a la patria, que seguro la espera ansiosa para celebrar esa histórica e inigualable hazaña de convertirse en el campeón olímpico en Londres 2012. |